La simple costumbre que divide y polariza más que el cilantro

Hay personas a las que madrugar les amarga la existencia.


Luego estamos las que madrugamos aunque no haya ninguna necesidad.


IMPORTANTE:  Antes de seguir leyendo creo que es necesario que sepas dos cosas:

La primera es que no tengo ninguna intención hacerte madrugar.

Que no, que no.

Todo lo relacionado con los madrugones tiene muy mala fama.

Equivale a sacrificio.

Renuncia.

Malestar.

Y yo no tengo ninguna intención de que te fustigues ni renuncies a tus horas de descanso.

NINGUNA.

La segunda es que si sigues leyendo, vas a descubrir que se puede sacar tiempo de dónde parecía que no había nada que rascar.


Y eso te dejará sin algunas excusas y pondrá en jaque el no me da la vida para más.


Avisada estás.



Ahora toca subir al DeLorean para visitar a la Neus del pasado, la que se quedaba hasta las tantas para poder trabajar con tranquilidad.


Verás.


En 2013 yo estaba convencida de que era noctámbula porque cumplía todos los requisitos:

☑️ Me ponía a trabajar cuando todos dormían.


☑️ Me acostaba siempre a las tantas.

☑️ Y me dedicaba a dar forma a mi emprendimiento en el turno de noche.

Así fui tirando una buena temporada convencida de que era la única opción posible.


Era lo que veía que hacían las demás emprendedoras que conocía.


El efecto rebaño funcionaba de verdad.

¿Cuál era el problema?

Que esas 3-4 horas que podía dedicar a mi proyecto de madrugada, tampoco servían para hacer lo que me había propuesto.

Y por las mañanas era una piltrafa.

Me despertaba con el primer mec de mi peque que, obviamente, había dormido muchas más horas que yo.

Me pasaba el día metida en mi rol de mamá a tiempo completo estando sin estar...

Porque mi mente siempre estaba en otro lado.

Organizando ideas...


Dándole vueltas a todo lo que quería/necesitaba hacer cuando mi hijo se acostara...


Y deseando que llegara el momento de ponerme a trabajar.


Insisto.


A la Neus del pasado todo esto le parecía lo más normal del mundo.


Lo vivía con naturalidad.


Era lo que hacían las demás.


Pero (y de esto no me di cuenta hasta mucho más tarde), lo que pasaba es que mi jornada laboral empezaba en el momento en que mi batería ya reclamaba una recarga.


¿Resultado?

No me da la vida.


No llego.


A ver si puedo escaparme un ratito al ordenador.


Cuando le robas horas a tu tiempo de descanso y sigue sin ser suficiente para avanzar... Es normal que pienses en abandonar o conviertas el café en tu fuente de energía natural.


Por suerte para mí la cafeína hace años que me sienta mal.


Así que tuve que darle una oportunidad a lo de madrugar.


Y a pesar de hacerlo rematadamente mal...


Ver lo que era capaz de conseguir invirtiendo mi jornada,  hizo que me auto-exiliara (encantada) al turno de mañana.


Al pasar de búho a alondra, descubrí:


  • Que no todas las horas del día cunden igual.
  • Que con la ausencia de ruidos e interrupciones, la calidad de mi trabajo mejoraba exponencialmente.
  • Que no es lo mismo dedicar 4 horas a tu proyecto cuando ya estás cansada de todo el día, que hacerlo fresca, con la mente clara y llena de energía.
  • Que a primera hora de la mañana consigo hacer más en menos tiempo (y con mayor calidad).
  • Que si luego el día se tuerce, estoy tranquila porque sé que lo más importante ya está hecho.
  • Que no tengo por qué pasarme el día preocupada por todo aquello que tengo que hacer en cuanto el peque se duerma (ni rezando para no caer rendida yo antes que él).
  • Que incluso puedo crear ese espacio que siempre me falta para disfrutar de un desayuno sin prisas, hacer ejercicio o cualquier actividad que me permita invertir en mí.  Sin culpas ni remordimientos.


Una premisa muy loca: priorizarnos a nosotras mismas

Mira.


Las madres y las mujeres en general tenemos una muy mala costumbre:

Nos cuesta cuidar de nosotras mismas.

Cualquier persona, actividad o tarea pasa por encima de nuestras necesidades.

Luego lo disfrazamos de sacrificio, devoción y responsabilidad...

Pero es un mal hábito que nos impide avanzar.


Así que sí, está genial madrugar y disponer de tiempo extra...

Pero sería un error dedicarlo a hacer más de lo mismo:

Limpiar.

Ordenar.

Trabajar.



Así que lo que te propongo es algo radical:



1. Que puedas crear tiempo para ti aunque solo dispongas de 15 minutos para adelantar el despertador.

2. Que puedas diseñar una sencilla pero sólida rutina de mañanas que te permita avanzar, crecer y cuidar de ti.


3. Que esa rutina se convierta en una fuente de bienestar, sea lo que sea lo que eso signifique para ti.

Qué puedes esperar del Reto Madrugamos Juntas

  • Cuatro semanas de trabajo guiado y gradual para instaurar nuevos hábitos y dar esquinazo a esa resistencia al cambio que todas traemos de serie.
  • Instrucciones prácticas y sencillas para diseñar una rutina adaptada a tu realidad y verdaderas prioridades.
  • La mejor forma de mantener el foco y conseguir que ese tiempo extra sea verdaderamente para ti.
  • Consejos y recomendaciones para identificar (y superar) cualquier pensamiento irracional que te quiera seducir y llevarte al autoboicot.
  • Cómo neutralizar los argumentos, motivos y tentaciones que te darán familiares, conocidos y adeptos del turno de noche para intentar disuadirte de tus objetivos.
  • El plan B, C y D para seguir adelante y mantener lo conseguido incluso los días en los que la vida te atropelle, que lo hará.
  • La mejor forma de mantener lo conseguido y seguir progresando una vez termine el reto.
  • Una guía de ejercicios y materiales imprimibles que te invitarán a la auto-reflexión, la revisión y llevar un gratificante seguimiento de tus progresos.
  • Toneladas de apoyo, impulso y buen humor.

Cómo lo haremos

Este curso es muy extraño.


Tan extraño que no hay plataforma con vídeos ni nada por el estilo.


No hay contraseñas que recordar ni un esfuerzo extra que tengas que hacer para aprender.


Recibes el curso, fascículo a fascículo, en tu bandeja de entrada.


Para que lo puedas leer y poner en práctica estés donde estés.


Nada de plataformas a las que entras el primer día y luego yo qué sé...


Qué trabajaremos

BLOQUE Nº1: Creando Espacio.


Aquí aprenderás cómo ir liberando minutos a primera hora de la mañana sin renunciar a tu descanso.


Lo repito para las de la última fila:


SIN renunciar a tu descanso.



BLOQUE Nº2: Tu Rutina Matinal.

 
Una vez ya tengas afianzado ese tiempo extra cada día, vamos a ver cómo crear una rutina que tenga un impacto positivo en tu día a día.


Encontrarás ejemplos, actividades y propuestas para todos los gustos, aficiones y situaciones.



BLOQUE Nº3: Plan de Emergencia.

 
Te contaré qué hacer si un día te saltas la rutina, si no consigues salir de la cama a tiempo o te entran ganas de tirar la toalla.


El verdadero handicap cuando hacemos cosas nuevas es conseguir que los cambios se mantengan en el tiempo...


SPOILER:  Así que no se trata de hacerlo siempre bien...


Sino de saber qué puedes hacer para recuperar el pulso cuando (inevitablemente) algo vaya mal.



EXTRA: Acceso a todas las ediciones en vivo.


Mira.


Lancé el Reto Madrugamos Juntas en 2014.


Y luego una única al año.


En vivo.


Y es algo que voy a seguir haciendo año tras año.


La diferencia es que ahora puedes acceder al contenido y empezar a trabajar en tu rutina de mañanas en cualquier momento del año.


Sin tener que esperar.


Y en el momento en que se celebre la edición en vivo, tú tendrás un pase en primera fila asegurado.


Todas las veces que quieras participar.


Como un pase de temporada de Port Aventura, pero sin tener que volver a pagar nunca más.


Curso de 4 semanas para diseñar e instaurar una sencilla pero sólida rutina de mañanas que te permita avanzar, crecer e invertir en tu bienestar.

97€

Testimonios espontáneos de ediciones anteriores

La escéptica 👇


Las que aprovechan para cuidar de ellas mismas


Las que lo convierten en tiempo en pareja 💑


Y la que termina quejándose porque madrugar es demasiado fácil 🤦


Preguntas frecuentes y dudas recurrentes


¿En serio pretendes que madrugue?


A ver, yo no tengo ni idea de cómo es tu vida, las horas que duermes ni las tareas que tienes pendientes.


Lo que te propongo es desarrollar este hábito SIN renunciar a tu tiempo de descanso, desplazando también la hora a la que te acuestas.


No es necesario hacer grandes cambios ni convertir tu vida en un infierno.


Con 15 minutos puede ser suficiente.


No 15 minutos mirando Facebook, claro, 15 minutos totalmente enfocada en cuidar de ti.


Eso sí tiene un buen impacto.



¿Y si soy de levantarme a media mañana?


Ningún problema.


La rutina de mañana puede hacerse en cualquier momento del día.


Está genial si es lo primero que hacemos al levantarnos (sea la hora que sea), pero también puede ponerse en práctica en otros momentos del día y aún así seguir beneficiándote de una rutina que prioriza tu bienestar.



Es que ahora mismo voy de culo...


Claro, las personas que se unen a este reto NO tienen tiempo de sobra.


Este es un hábito que interesa a personas que no están satisfechas con lo que consiguen.


A las que les va todo genial y tienen tiempo para todo, pues no.


El Reto está pensado para crear (y rellenar sabiamente) ese tiempo extra que te permitirá cuidar de ti y crear cambios positivos en tu vida. 



¿Dices que ha habido ediciones anteriores?


Sí.


Un  total de 7 ediciones en el momento en que estás leyendo esto.


¿Parece mentira, verdad?


Pues hace 7 años que decidí probar lo de madrugar.


Hasta ahora había lanzado una única edición del reto al año.


En vivo.


Y es algo que voy a seguir haciendo año tras año.


La diferencia es que ahora puedes acceder al contenido y empezar a trabajar en tu rutina de mañanas en cualquier momento del año.


Y en el momento en que se celebre la edición en vivo tu tendrás un pase en primera fila asegurado.


Todas las veces que quieras participar.


Sin tener que volver a pagar.



¿Cuánto tiempo tendré que dedicarle?


Yo calculo que una media hora diaria en total.


15 minutos para leer las indicaciones del día y otros 15 para ir creando tu rutina.


Ese es un mínimo.


Luego siempre hay gente que se vicia, lo disfruta y va a por más, pero tampoco es necesario.



¿Es una buena inversión?


Mira, yo empecé a madrugar por pura desesperación.


Me había comprometido a lanzar un curso en una fecha determinada y no llegaba.


Así que empecé a sacar tiempo de donde no lo había.


Fue una temporada horrible en la que me acostaba tarde y me levantaba temprano.


Pero superada la crisis, decidí seguir madrugando.


Lo que puedes hacer a primera hora de la mañana no tiene nada que ver con lo que se consigue por la noche.


Eso sí, tienes que asegurar tus horas de descanso.


Eso es algo que vemos y en lo que insisto mucho a lo largo del reto.


Dicho esto, solo tú puedes valorar si tiene sentido para ti.

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