Mi pareja pasa de mí

3 Pasos para descubrir si es cosa tuya

o si realmente te está ignorando

Sentir que tu pareja no te presta atención, no te atiende o le da igual lo que le digas... es cuanto menos, frustrante.

  • Que le compartas tus ideas y proyectos y se limite a asentir con la cabeza o dé una respuesta más tibia que una taza de café olvidada...
  • Que todo le parezca “bien", “cómo tú veas”, y que no se interese, no pregunte, ni quiera saber más…
  • Que tú le propongas algo y le parezca todo igual...
  • Que pase más tiempo haciendo scroll que buscando planes contigo...
  • Que no decida, ni proponga, ni tome la iniciativa, ni na de na.

Desde fuera pueden parecer detalles insignificantes...hasta que empiezan a acumularse.

Y esos pequeños gestos que una vez fueron solo tonterías, pueden acabar convirtiéndose en una brecha entre vosotros cada vez más difícil de ignorar.

Porque la falta de comunicación, el desinterés o la pasividad acaban creando una desconexión que te lleva a cuestionarte si estarás haciendo algo mal, si tu pareja ha dejado de quererte o si simplemente es lo que hay.

 

Pero antes de sacar conclusiones precipitadas, es importante alejarte un poco para tener una visión más panorámica de la situación.


Sería muy fácil para mí darte 4 consejos sobre cómo conseguir que se implique más...

Incluso podría aventurarme a decir que si no te da lo que quieres, ahí no es...

Pero eso sería cuanto menos… temerario, imprudente, innecesario.

Porque lo cierto es que no tengo ni idea de lo que está sucediendo en tu caso ni en tu casa.


Ni I-D-E-A.

 

Además, lo que yo piense es lo de menos.

Lo importante es lo que piensas y sientes tú.

Si esto funciona para ti o no.

Si tienes ganas de solucionarlo o no.


Así que mi objetivo es ayudarte a identificar cuál puede ser el problema...

Y ver si se puede solucionar o no.

¿Vamos allá?

De como Marta y Carlos no lo vieron venir

Marta y Carlos siempre se consideraron una pareja feliz y sólida.

Tenían a sus espaldas años y años de relación.

Se habían conocido en la universidad y habían construido una vida juntos llena de grandes momentos.

Habían sido una de esas parejas que despiertan envidias.

  • Les costaba quitarse las manos de encima.  
  • Siempre el uno pendiente del otro...
  • Se miraban y todo a su alrededor desaparecía...

Todos pensaban que estaban hechos el uno para el otro... hasta que, como dice la canción, se les rompió el amor de tanto usarlo.

La llegada de su primer hijo dio paso a la etapa más feliz de su vida... Pero también fue el momento en que las cosas se torcerían.

De repente la rutina y las obligaciones se empadronaron en sus vidas.

Ya no había momentos de intimidad ni planes espontáneos.

Solo trabajo, responsabilidades y un bebé al que destinaban todo su tiempo y energía.

Pero, eh...

Eran felices...  Su hijo daba sentido a sus vidas...

Y justo por eso pasaron por alto detalles importantes...

Como el aumento de las discusiones.

Aunque...

Era normal, ¿no? Es lo que tiene la convivencia...

Y ya se sabe que un hijo te cambia la vida...


Pero tampoco se dieron cuenta de que habían empezado a disminuir las actividades que hacían juntos...

Los findes de terraceo, las escapadas románticas y las risas conjuntas habían sido sustituidas por las prisas y las rutinas.

Se decían que el niño era su máxima prioridad...  pero lo cierto es que las ganas de pasar tiempo juntos también habían ido descendiendo.

Ya no había caricias espontáneas ni besos de despedida.


Incluso su vida sexual, que siempre había sido un momento de conexión y complicidad, se había convertido en un trámite más.


Se habían transformado en dos personas agotadas que caían rendidas juntas frente al sofá al final de la jornada.

Lo peor de todo es que habían ido integrando todos estos cambios como algo natural, sin darse cuenta de que todo lo bonito que habían tenido (y habían sido), se había ido diluyendo por el camino.


La historia de Marta y Carlos es, lamentablemente, el pan de cada día.


Hay parejas que se apagan.


Y llega un día en el que te despiertas y te preguntas ¿Cómo he llegado aquí? ¿En qué momento dejé de ser feliz?


...


Hay cambios drásticos que pasan totalmente desapercibidos porque son extremadamente graduales...y cuando queremos darnos cuenta, estamos a años luz de donde solíamos (y querríamos) estar.


Es por eso que creo firmemente que el autoconocimiento, tanto a nivel individual como aplicado a nuestras relaciones, puede ayudar.

  • Con autoconocimiento se pueden detectar y solucionar los problemas de comunicación antes de llegar a un punto de no retorno en la relación.
  • También te permite profundizar en tus propios patrones de pensamiento, emociones y comportamientos...
  • Lo que a su vez te ayuda a comprender mejor cómo te relacionas con tu pareja...
  • Y puedes identificar áreas de mejora en tu relación y trabajar en ellas de manera más efectiva. 
  • El autoconocimiento te ofrece la oportunidad de ser más consciente de tus reacciones ante ciertas situaciones y de cómo estas pueden influir en la dinámica de pareja.
  • Y puedes desarrollar una comunicación más clara, una mayor empatía y una conexión más profunda con tu media langosta.

Así que ya sea que estés atravesando dificultades en tu relación actual o simplemente quieras fortalecerla y prevenir problemas futuros, ahora es el mejor momento para aprender más sobre ti misma y tus relaciones.


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Me gusta patear excusas

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